El jueves participé del plenario de las comisiones de Mujeres y Diversidad y de Legislación del Trabajo en el que dimos dictamen al proyecto de ley unificado para establecer un cupo laboral para personas travestis, transexuales y transgéneros. Participé porque soy la autora de uno de los 15 proyectos que habían sido presentados sobre este tema y que finalmente fueron unificados en un proyecto único, que tuvo dictamen de las dos comisiones para ser tratado en el recinto.

Como dije en mi intervención, esta ley es urgente y necesaria, ya que está destinada a personas que hoy están afuera del sistema, y que tienen una expectativa de vida promedio de 35 años. Si bien tenemos una Ley de Identidad de Género que es fundamental, la misma no brinda las herramientas suficientes para que este colectivo se integre al mundo laboral.

El trabajo es la columna vertebral del sistema, es un derecho humano básico, y es al mismo tiempo la puerta de entrada a otros derechos elementales como la salud, la vivienda, la educación, entre otros. Si dejáramos que siguiera habiendo personas por fuera del mundo del trabajo no sólo estaríamos inclumpliendo estos derechos humanos básicos, sino que también estaríamos siendo cómplices del incumplimiento sistemático de la Constitución Nacional, de todos los acuerdos internacionales que van en este sentido y a los que la República Argentina ha adscripto, y estaríamos siendo cómplices también de la violencia que sufren estas personas que están forzadas a vivir afuera del sistema.
Los y las legisladoras que no acompañan este proyecto, son cómplices directos de esa violencia. El mercado laboral es lo que permite tener una sociedad organizada, es lo que le da expectativa de vida a las personas. Hoy desde el Congreso podemos modificar las vidas de las personas de este colectivo, podemos empezar a transformar esta realidad con una ley.

Las leyes generan más libertades, y estas personas tienen derecho a vivir en libertad. Esta ley es urgente, y es parte de nuestro deber ético para lograr una sociedad con mayor justicia social.