La familia de la joven de 26 años busca justicia y denuncia que el acusado aún tiene su licencia profesional para conducir: “Sigue trabajando en la empresa, lo están protegiendo”, afirmó su madre a Infobae

Sofía tenía 26 años. Era alegre, divertida, feminista y combativa, y siempre estaba predispuesta a darle una mano a quien lo necesitara. El 3 de enero del año pasado, salió de su trabajo en Parque Patricios, pasó por su casa, se cambió la ropa y sin miedo al durísimo calor del verano en la ciudad de Buenos Aires agarró la bicicleta y emprendió camino hacia la casa de su amiga Valentina en San Telmo. Nunca llegó porque un colectivo la chocó. Perdió la vida en el acto.

Estaba a sólo dos cuadras de la casa de Valentina, pero Eduardo Emilio Farias, que conducía la unidad 50 de la línea 126, la embistió de atrás y Sofía quedó tirada sin vida sobre el asfalto junto a su bicicleta.

Nelvi Volders es la mama de Sofía y la recuerda siempre feliz, rodeada de amigos, luchadora y llena de proyectos. “Tenía muchas ganas de vivir”, dice.

“Ella vivía conmigo en casa y estábamos siempre juntas. Era feminista. Había estudiado fotografía y estaba estudiando Artes del Fuego en la Universidad Nacional de las Artes. Trabajaba para el Gobierno de la Ciudad como agente de prevención en los corredores seguros. Le encantaba andar en bicicleta, iba a todos lados en bicicleta y era una excelente ciclista, una pasión que le transmitió a su hermano menor, Joaquín”, cuenta Nelvi a Infobae.

“Él siempre dice que lamenta mucho que Sofía no haya podido vivir todo lo que pasó el año pasado en el país con el feminismo. Ella hubiera estado ahí, al frente, con el pañuelo verde, porque no había marcha a la que no fuera”, dice Nelvi. “Tenía un carácter muy fuerte. De hecho, cuando me llamaron ese día de la comisaría lo primero que pensé es que la habían detenido por pelearse con un policía porque ella defendía siempre a todos”, recuerda.

Entre las muchas actividades que hacía Sofía, una de sus favoritas era el fileteado porteño: hacía cursos y llevaba adelante “La mafia del filete”, un emprendimiento de filetes en objetos recuperados, carteles y murales que realizaba junto a una amiga. “Se pasaba horas en el quincho de casa con sus pinturas. Incluso recuerdo que una vez le trataron de robar y se defendió. Cuando llegó a casa tenía toda la cara arañada y cuando le pregunté por qué no le dio todo, me dijo: ‘Tenía todas las cosas de fileteado, mamá'”.

Era muy sociable. En el barrio la conocía todo el mundo y todos la querían. Incluso en la escuela que estaba en el corredor donde ella trabajaba, en Parque Patricios, habían presentado una carta para pedir que ella siguiera yendo ahí al año siguiente y contaban una situación en la que Sofía los había ayudado mucho”, cuenta Nelvi.

“Todos los que tuvimos la suerte de conocerla, sabemos que era super solidaria y siempre estaba ayudando a todos en el barrio, especialmente a la gente en situación de calle. Ella hablaba con todos y siempre estaba con una sonrisa. Era una persona adorable”, agrega Fabián, un vecino de la familia.

Sofía tenía dos sobrinos: Tiziano, de 4 años, y Benjamín, de 9, y era una tía muy presente. “Con Benjamin compartían un montón, hacían pijamadas y se quedaban toda la noche viendo películas. Era muy cariñosa y muy unida a sus amigos y la familia. Creo que por eso también hubo tanta movilización después de su muerte”, dice su mamá.

El 3 de enero del año pasado Sofía Osswald fue atropellada y murió en el acto. El chofer Farías recién fue citado por primera vez a declaración indagatoria el próximo martes 5 de febrero, 13 meses después del accidente.

Farías, que está imputado por el delito de “homicidio culposo agravado por la conducción antirreglamentaria de un automotor”, se tendría que haber presentado para declara el 17 de octubre pasado, pero sus abogados solicitaron postergar la indagatoria por falta de elementos de prueba para su defensa.

La mamá de Sofía espera que la audiencia marque un avance en la causa judicial y que Farías sea procesado. Además, exige que se le retire la licencia profesional. “Una persona que chocó y mató no puede seguir manejando. Esto no fue un accidente, fue negligencia”, sostiene. Si bien asegura que “la Justicia es muy lenta”, Nelvi se muestra confiada. “Tengo fe porque hay pruebas suficientes que corroboran la responsabilidad del chofer en el fallecimiento de mi hija. Está probado que él la vio e igual intentó pasarla, sin respetar la distancia frontal y lateral que como conductor profesional sabía que tenía que mantener”, dice.

La causa por la muerte de Sofía Osswald está radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 43, a cargo del juez Pablo García de La Torre, y la fiscal es Cinthia Oberlander, de la Fiscalía N°17. Gabriel Becker, abogado querellante explicó que “las pruebas en contra del imputado son contundentes y corroboran su responsabilidad en el delito, con lo cual la expectativa es que luego de ser indagado -y dentro del plazo de 10 días hábiles que establece la ley- se dicte el procesamiento de Farías”.

El siniestro que terminó con la vida de la joven ocurrió en la calle Perú al 900. Según se detalla en el expediente judicial, en la tarde de aquel 3 de enero la calzada estaba reducida por un container de la mano derecha y una obra de la empresa Edesur de la mano izquierda. “Esto obligaba al conductor del colectivo a circular con extrema prudencia, a velocidad mínima y a no intentar sobrepasar a Sofía que venía en bicicleta a su derecha. Pero él no tuvo esto en cuenta y en lugar de permitir que la ciclista pase primero, le puso el freno detrás de la bicicleta para apurarla y luego la sobrepasó de forma totalmente imprudente, haciendo que se caiga y su cuerpo sea arrollado por el colectivo”, detalló el abogado.

Farías, quien tenía la misma edad que Sofía en ese momento, declaró no haber visto a la joven. Según su testimonio, escuchó un ruido muy fuerte cuando estaba manejando el interno 50 de la línea 126 por la la calle Perú y fue recién al descender del colectivo que vio a Sofía sobre el asfalto. Es por esto que el chofer fue demorado luego del accidente y liberado pocas horas después. Pero la familia Osswald dudó del testimonio del chofer y rápidamente inició una campaña para buscar testigos del hecho en el barrio y a través de las redes sociales.

“Inicialmente pensé que Sofía había tenido un accidente, que el chofer no la vio y se la llevó por delante. Me costó creerlo porque ella iba a todos lados en bicicleta y era muy prudente manejando, pero el día del accidente yo me fui con esa versión de la comisaría”, cuenta Nelvi. Sin embargo, a raíz de la búsqueda iniciada por la familia comenzaron a aparecer las pruebas que contradicen la versión del chofer. Una semana después del trágico hecho, Analía Volders, tía de Sofía, pudo acceder a la filmación de la cámara de seguridad de un comercio de la zona que muestra cómo fue realmente el siniestro y dónde se ven testigos del hecho.

“Lamentablemente, en muchas causas se depende mucho de la actitud de los abogados y la familia que tienen que suplir la inacción de la policía, que es auxiliar de la Justicia y son los que deberían investigar. En este caso, la fiscalía trabajó muy bien pero sí tenemos un cuestionamiento respecto al accionar policial que no profundizó la investigación de la manera en que tendrían que haberlo hecho desde un primer momento”, aseguró Becker.

El material fue entregado por la familia a la fiscalía y a partir de allí, según consta en el expediente, se dispuso “la identificación de los empleados que se encontraban trabajando en el día del accidente” en los locales comerciales ubicados sobre la calle Perú entre Carlos Calvo y Estados Unidos así como también “realizar un relevamiento en búsqueda de cámaras de seguridad y testigos”.

Además, la fiscalía ordenó la realización de pericias al Observatorio de Seguridad Vial del Ministerio de Transporte porteño. “La pericia accidentológica corrobora la responsabilidad del autor en la muerte de Sofía. Allí se determinó, en función de los daños producidos en la bicicleta, que efectivamente su bicicleta fue desestabilizada al ser tocada por el colectivo y fue eso lo que provocó que ella cayera bajo las ruedas del colectivo y fuera arrollada“, señaló el abogado.

“El chofer no puede alegar que no la había visto porque la ve perfectamente en los instantes previos. Es más, la venía viendo desde dos cuadras antes y la venía apurando, esto lo declaró un testigo que viajaba dentro del colectivo que, incluso, dijo que se lo vio venir”, agregó respecto al argumento de la defensa de Farías. “Acá hubo una violación absoluta al deber objetivo de cuidado por parte del conductor que consistió en realizar esta maniobra imprudente de sobrepasar a la bicicleta en un lugar donde no podía hacerlo, sin mantener la distancia reglamentaria y a una velocidad mayor de la que debía transitar. Las pruebas son contundentes y es de esperarse que el chofer sea procesado”, subrayó.

Nelvi espera que tras la audiencia del martes el chofer sea procesado y “que se haga justicia”. Y agradece el acompañamiento que tuvo en estos 13 meses de los amigos de su hija, de Masa Crítica -un movimiento de ciclistas urbanos que reivindican el derecho a transitar de forma segura como una alternativa para cuidar la salud y el medio ambiente- y de las Madres del Dolor.

“Si no salíamos a buscar testimonios y pruebas, ¿qué pasaba? ¿En qué situación estábamos ahora? Cuando murió Sofi, los primeros días me quedé encerrada en casa llorando, pero después se acercaron a mí las Madres del Dolor y me dijeron que haga algo. Por suerte existe gente que te ayuda. Para mi su acercamiento fue fundamental porque una como madre no sabe qué hacer ante la muerte de una hija. Hoy todo lo que hago es para difundir el caso y que no quede impune”, concluye.

El chofer aún tiene su licencia  de conducir

Eduardo Emilio Farías es chofer de la Línea 126. En ese entonces tenía 26 años, la misma edad que Sofía. Hoy vive en La Tablada y está imputado por el delito de “homicidio culposo agravado” pero a 13 meses del accidente todavía no fue indagado por la Justicia.

Si bien actualmente no maneja un colectivo, sigue trabajando en la empresa haciendo tareas administrativas y continúa teniendo el registro profesional. “¿Cómo puede ser que este chofer siga teniendo su licencia y haciendo su vida normal como si nada hubiera pasado cuando yo estoy sin mi hija?”, se pregunta Nelvi.

“Sé por algunas versiones que ahora está como inspector pero no lo dejan manejar más. Entiendo que más que nada es para protegerlo por el grado de visibilidad que tuvo el caso. Si no hubiera habido esta movilización, él seguiría manejando”, agrega.

A 13 meses del hecho, el Gobierno de la Ciudad no se comunicó con la familia para ponerse a disposición en la investigación ni para manifestar sus condolencias. Tampoco lo hizo la empresa.

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2019/02/03/sofia-nunca-llego-a-la-casa-de-su-amiga-murio-atropellada-por-un-colectivero/