La trama que posibilitó ese negociado llega hasta Frigerio y Macri. Cuando el Presidente era jefe de Gobierno y el ministro dirigía el Banco Ciudad, esa entidad otorgó un préstamo millonario para construir el estadio a una empresa que sólo tenía un empleado registrado.

El diario La Nación entró al negocio del estadio Atlanta después de la quiebra de Lugones Center.
El diario La Nación entró al negocio del estadio Atlanta después de la quiebra de Lugones Center. 
Imagen: Sandra Cartasso

Los negociados por la construcción del microestadio de Atlanta involucran a funcionarios del gobierno nacional como Rogelio Frigerio, actual ministro del Interior, y hasta al mismo presidente Mauricio Macri, por entonces jefe de Gobierno porteño. El entramado político empresarial permitió, entre otras irregularidades, que el Banco Ciudad otorgara para su construcción un préstamos millonario a una empresa, Lugones Center, que solamente tenía un trabajador inscripto en la Anses, y cuya garantía de pago era el propio microestadio que nunca terminó de construir.

El 24 de junio del 2014, el Banco Ciudad aprobó el préstamo por 10 millones dólares con la firmas de Rogelio Frigerio, por entonces presidente de la entidad, y de Juan Curuchet, vicepresidente; quien hoy preside el banco Provincia de Buenos Aires.

En ese momento, Miguel Braun, actual secretario de Políticas Económicas del  Ministerio de Hacienda y primo del jefe de Gabinete Marcos Peña; Alicia de Antonis, del espacio de Néstor Grindetti, actual intendente de Lanús y ex ministro de Economía de Macri en la ciudad; Raúl Fernández, en representación del espacio de Jorge Telerman; y Andrea Pietrobuono, de La Cámpora; conformaban el directorio del Banco que sin demasiados requisitos aprobó un préstamo millonario para la empresa de José Mancini.

Otro de los que avaló el préstamo es el actual ministro de Economía de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, Hernán Lacunza.

El fideicomiso de Lugones Center se conformó en marzo del 2014 y estaba integrado por la empresa Lugones Center S.A. y por Arena Center SRL. Cuando se otorgó el préstamo por 10 millones de dólares a ser devueltos en 48 meses, no existían planos de obra, ni ningún indicio que determinara que se podía empezar a pagar. Además, el contrato preveía un pago de un canon millonario al club y lo que no había eran fondos para construir el estadio, teniendo en cuenta que la empresa Lugones Center era una pyme con un solo empleado, ni capital social.

En 2004, la Legislatura porteña aprobó una ley para expropiar los terrenos del Club Atlanta para construir, en una parte de ellos, un polideportivo, mientras que en otra fracción se iba a hacer una escuela, y un centro cultural y un espacio verde. Sin embargo, la escuela brilla aún por su ausencia y el microestadio está todavía en construcción. 

El por entonces auditor de la Ciudad de la Coalición Cívica, Facundo Del Gaiso, empezó a investigar y presentó un recurso de amparo en defensa de la escuela que nunca se llevó a cabo. Del Gaiso fue quien descubrió que la empresa Lugones Center sólo tenía la suma de un trabajador inscripto en la Anses.

En septiembre de 2010 se firmó un comodato donde se estableció que el club debía dejar 2500 metros cuadrados para la construcción de una escuela primaria, cuya ejecución estaba a cargo del Ministerio de Educación porteño. Otro diez por ciento debía ser destinado como espacio verde. Nada de eso ocurrió. 

Lugones Center quebró después del derrumbe en mayo de 2015 en el que se desplomó un techo de la construcción del Buenos Aires Arena. Su titular, Miguel Mancini, ex presidente del Club Obras Sanitarias, fue quien anunció en una asamblea con socios del club, que el entonces jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, “les daba todo su apoyo”.

En diálogo con PáginaI12, la ex legisladora por Nuevo Encuentro Delia Bisutti, por ese entonces presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico, recordó las presiones por parte del oficialismo para que se aprobara la ley impulsada por los legisladores macristas Lidia Saya y Enzo Pagani. La idea era entregar en comodato por 20 años un predio que Atlanta había perdido durante la crisis de 1990.

Lidia Saya es actual funcionaria de Sedronar y esposa de Carlos Walter, titular del registro automotor. Walter también era dirigente de Atlanta. Saya, además, fue una de las impulsoras de la ampliación del comodato de la sede.

“En 2012, cuando hicimos la renovación de esa primera ley que se mantiene en comodato, se explicitaba claramente que la relación de la Ciudad con Atlanta tenía que ser la construcción de una escuela infantil en parte de esos predios”, dijo Bisutti, quien había puesto expresamente la prohibición de que Atlanta a posteriori alquilara los terrenos a terceros. “Ese artículo era el inciso 4 y lo perdí”, recuerda la ex legisladora.

Delia Bisutti aclara que está a favor de que “el estado puede dar concesiones, pero es fundamental una contraprestación. Poder darle en comodato pero que en parte de esos terrenos se creara una escuela infantil porque había una necesidad también en la zona”.

A pesar de que advierte que es una inversión de “alto riesgo”, el Banco Ciudad le otorgó a Lugones Center un segundo préstamo, en marzo de 2015, por el monto de 40 millones de pesos.

Alejandro Vázquez Nístico fue uno de los últimos arquitectos que trabajó en la obra y antes de ser contratado por Lugones Center se desempeñaba en la Agencia Gubernamental de Control, que dependía de Javier Ibañez, quien era dirigente de Atlanta y actualmente es presidente del INTI.

Ibañez, además, fue asesor de la vicepresidenta Gabriela Michetti durante su campaña a precandidata jefa de Gobierno de la ciudad.

Miguel Mancini, ex presidente del Club Obras Sanitarias, y sus hijos Rafael y Luis Miguel fueron parte del entramado Lugones Center. Mancini padre también figura con cuentas offshore en los Panamá Papers. No se sabe su paradero.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/165002-la-construccion-de-un-negocio